Archivo de la categoría: ARTE Y CULTURA

LUGARES HABITADOS Lorenzo Lumeras

LUGARES HABITADOS muestra el paso del «tiempo» y las transformaciones que se producen en los espacios en desuso. También muestra la capacidad del fotógrafo de transmutar o superar la aparente tragedia de lo abandonado y convertirlo en algo mágico, sublime y ¿por qué no? en algo bello. Más allá de la mera descripción abunda en la elasticidad del tiempo y en nuestras sensaciones, en la proximidad entre el pasado y el presente, un presente acumulado y cargado de energía. Su concepto de eso que llamamos tiempo no es lineal al modo occidental, es más bien circular, orientalizante. Y la materia , energía condensada, nada es inmutable, la muerte para el autor es una ilusión. En sus imágenes siempre hay vida a poco que reflexionemos: insectos, vegetación retomando su lugar, curiosos, refugiados de distintas guerras o individuos aislados o marginales. Siempre hay una luz por detrás de los ventanales.
EL autor está recorriendo desde 2013 lugares históricos de la Europa de los siglos XIX, y XX. Portugal .Alemania, Bélgica, Tánger, España, Inglaterra y Georgia son algunas de las localizaciones que cuando son balnearios u hospitales de tuberculosos denomina «Lugares paliativos».  También teatros, fortalezas, palacios y villas invitando al espectador a reflexionar e imaginar todo lo que pudo ocurrir en su origen como hospitales, liego durante las dos guerras mundiales, o en la época napoleónica como las fortalezas de Elvas (Portugal) y en la era estalinista en Georgia.

JOSÉ IGLESIAS ÚLTIMA OBRA 2020-2021

Adentrarse en lo profundo. La obra última de José Iglesias

Julio César Abad Vidal

Durante los últimos y convulsos meses, José Iglesias (Madrid, 1957) ha procedido a un replanteamiento de su actividad pictórica, no particularmente prolífica, que le ha conducido a ahondar en unos planteamientos estéticos en los que abraza una abstracción lírica renuente a la violencia por más vivificadora que su exploración cromática y su presencia gestual puedan resultar. Los frutos de su trabajo último concomitan con los de su serie «Profundidad», que le ocupó durante toda la pasada década, constituyendo una suerte de evolución de aquélla, mas cuyos resultados han alcanzado mayores complejidad y heterogeneidad formales.

Para José Iglesias, pintar es un gesto contrario al de ponerle nombre a las cosas. La identificación entre los nombres y el dominio –como ocurre en innumerables tradiciones culturales y que ha sido plasmado de un modo extraordinariamente gráfico en el Libro del Génesis (Gn 2, 18-24)–, es la que define la razón instrumentalizadora del lenguaje. Iglesias no se pronuncia de modo incontrovertible, hace visible una pausa de la energía, dirigiéndose a los ojos, pero haciéndolo sin reparar en ellos, antes bien, comulgando con una pericia (una dicción compositiva) que no se constituye en índice de nada, y que no representa sino un vestigio.

La pintura de José Iglesias se dirige a una plasmación del pulso, del hálito, de aquello que hacemos y somos sin reparar en ello como lo hace la corriente sanguínea, como la respiración cuando no se haya dificultada –como resulta tan frecuente experimentar en la actualidad, lo que hace reparar en cuán insensibles hemos sido hacia ella las más de las veces–. Los meses últimos, caracterizados por la zozobra, el pasmo, el aislamiento, el temor, y la impotencia, han conducido a Iglesias a adentrase en un territorio de introspección y misterio en el que se ha acompañado, como viene haciendo los últimos años, del sistema cosmológico chino. Y, en efecto, en algunas de estas últimas obras hace presencia de un modo inédito en su trayectoria, por lo triunfal de su manifestación, el desarrollo de ejecuciones de carácter caligráfico, en las que se aprecia la seducción de los sinogramas, de los caracteres de la escritura china, en los que resulta particularmente evidente una caricia rítmica del soporte.

Del forastero a El inquilino surrealista. Un viaje en el tiempo Luis Luna

Del forastero a El inquilino surrealista. Un viaje en el tiempo Luis Luna, artista madrileño, nos ofrece obras pictórica y calcográficas sobre papel, embarcándonos en un viaje en el tiempo. El tiempo y el espacio son para Luis Luna un viaje onírico y fantástico. Sus composiciones, muy diversas temáticamente, mantienen una idiosincrasia propia. El ojo del espectador recorre toda la obra una y otra vez, descubriendo escenas y acontecimientos singulares que transmiten al cerebro sensaciones sugerentes y estimulantes. De su trabajo  destacaría su capacidad para componer, en la que es posible advertir un acento clásico , como ocurre en la aguatinta titulada Gemmae.

Del mismo modo, en el dibujo y gouache sobre papel Las tentaciones de Caeruleum en el Olimpo, estas formas clásicas se muestran en un mundo sobrecargado, y caracterizado por su onirismo.

José Iglesias Pintor y coordinador del grupo de Arte y Cultura de Isegoría

DEL NATURAL. CHEMA GIL

Dos son los asuntos fundamentales que aborda Chema Gil en Del natural, su nueva serie de trabajos fotográficos. El primero, y en un sentido tradicional, se relacionaría con una identificación del género que le ocupa como fotografía de paisaje. El segundo, se dirigiría a considerar su procedimiento creativo como metartístico, pues explicita la naturaleza construida de la imagen fotográfica. Una síntesis de ambos argumentos permite descifrar una clave de carácter estético en el ideario de Gil: un abrazo al refugio de la naturaleza, o a sus vestigios, que constituye una admonición en torno a la barbarie que infligimos a nuestro entorno.Chema Gil toma fotografías. O bien las captura con una cámara, o bien se apropia de imágenes ajenas recurriendo a internet. Aquello que capta su atención –tanto ante su presencia física, como en la mediación de un tercero, respectivamente–, es aprehendido y almacenado hasta que decide proceder a su reelaboración. A su resignificación. Un penúltimo paso que consiste en su tratamiento con programas de edición de imagen, y que en ocasiones emplea como modelo, para enfatizar su estrategia, una misma imagen, logrando dos composiciones diferentes, al modo en que ocurría en la exploración del arte múltiple o seriado con el juego de repetición y diferencia tan influyentemente abierto por el pop, como ocurría en las serigrafías warholianas. El último eslabón de esta cadena comunicativa elaborada por Gil consiste en el de la impresión y la exhibición de las imágenes definitivas. Es cierto, su compañía. El carácter construido de las imágenes que conforman las obras definitivas de Gil, y que delata el propio procedimiento de su realización, se encamina de un modo muy particular a incidir en el probablemente más importante argumento de la fotografía de las últimas décadas: la quiebra de la naturalización de la imagen fotográfica, es decir, la ruptura de la identificación neutral entre la realidad y su representación en una ilusión especular. Manipulaciones que suponen, en ocasiones, cambios de valores tonales en una única imagen –en algunos casos, como ocurre en Marea baja, esta cesura coincide sensiblemente con la línea de horizonte–, o bien recreaciones digitales de algunos gestos o motivos que aparecen efectivamente en la fotografía de la que parte, o en la yuxtaposición de múltiples tomas, logrando, por ejemplo, un hipnótico mosaico de yedras en una de las obras más sugestivas del conjunto.

la acuarela de Lourdes Muñoz Pérez

Un paso sosegado. Introducción a la acuarela de LourdesMuñoz Pérez

Julio César Abad Vidal


Lourdes Muñoz Pérez (Madrid, 1963) ha emprendido durante los últimos años una inquieta pesquisa en la técnica de la acuarela, para lo que se ha formado intensivamente en diversos centros de su ciudad

natal, y participado en numerosos talleres de acuarela al aire libre, tanto en distintas localidades de nuestro país como en encuentros internacionales.

La acuarela es una técnica compleja, en ocasiones indómita. Resulta muy difícil corregir una intervención cuyo autor considera desafortunada. Se parece mucho a la vida, que adquiere quiebres, giros inesperados, pese a nuestra ilusión de control o de dominio. Por ese carácter, y por la particular presencia del color en detrimento de la línea, la acuarela constituye una técnica muy adecuada para la representación de ensoñaciones. El carácter fluido de sus colores puede, en efecto, ser tratado con la vaporosidad de los recuerdos. Acaso por ello, las acuarelas de Lourdes Muñoz Pérez se constituyen en una suerte de bálsamo visual en un estadio cultural como el nuestro, en el que nos hallamos sumidos a la incesante recepción de imágenes de un fuerte impacto.

1 Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid. Es Doctor en Filosofía –Área de Estética y Teoría de las Artes–, Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM.

2 Ingresó en la Academia Alfiz en 1992, donde cursó estudios hasta 2000, año en el que comenzó a participar en diversos talleres en el Círculo de Bellas Artes. En 2010, ingresa en la Asociación de Acuarelistas de España (AEDA).

3 Ceuta, Granada, La Alberca (Salamanca) o Palma de Mallorca, entre los primeros. Sus comparecencias internacionales se han desarrollado en La Toscana, Turku y Xira, en Italia, Finlandia y Portugal, respectivamente.