DE LA DESIGUALDAD Y LA DISCRIMINACIÓN A LA FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA

Con las ponencias de ESTELLA ACOSTA, BEGOÑA SAN JOSÉ, ALMUDENA IZQUIERDO, que fueron presentadas por SUSANA ALVÁREZ-BUYLLA, y con una intensa participación del resto de las personas asistentes al acto, se debatió extensamente sobre la evolución del pensamiento y la praxis feminista.

Es lo cierto que a lo largo del siglo XX se han producido enormes avances en cuestiones de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Hoy la mujer es objeto de mayor protección legal y goza de más garantías jurídicas que nunca y gracias al esfuerzo del movimiento feminista se ha progresado en el reconocimiento de la dignidad de las mujeres, sus derechos y sus responsabilidades, y se han alcanzado grandes mejoras en la instrucción de las niñas y en la promoción de las mujeres.

Pero todas las intervinientes subrayaron que, a pesar de ello, el camino por recorrer todavía es muy largo. La mujer sigue siendo víctima de la desigualdad y, como consecuencia de ello, de la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, el tráfico y la deportación para la explotación sexual, el desempleo y el trabajo esclavo, la discriminación, la exclusión de la vida pública y del ejercicio del poder. La discriminación de la mujer es patente en el acceso a la igualdad de oportunidades de desarrollo personal y comunitario. Esta discriminación lleva a la mujer a ser olvidada, marginada e, incluso, sometida a esclavitud.

Por lo tanto, concluyen, el movimiento feminista y la sociedad han de seguir avanzando en la ruptura de barreras y en la consecución de la igualdad real y efectiva.

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