DEL NATURAL. CHEMA GIL

Dos son los asuntos fundamentales que aborda Chema Gil en Del natural, su nueva serie de trabajos fotográficos. El primero, y en un sentido tradicional, se relacionaría con una identificación del género que le ocupa como fotografía de paisaje. El segundo, se dirigiría a considerar su procedimiento creativo como metartístico, pues explicita la naturaleza construida de la imagen fotográfica. Una síntesis de ambos argumentos permite descifrar una clave de carácter estético en el ideario de Gil: un abrazo al refugio de la naturaleza, o a sus vestigios, que constituye una admonición en torno a la barbarie que infligimos a nuestro entorno.Chema Gil toma fotografías. O bien las captura con una cámara, o bien se apropia de imágenes ajenas recurriendo a internet. Aquello que capta su atención –tanto ante su presencia física, como en la mediación de un tercero, respectivamente–, es aprehendido y almacenado hasta que decide proceder a su reelaboración. A su resignificación. Un penúltimo paso que consiste en su tratamiento con programas de edición de imagen, y que en ocasiones emplea como modelo, para enfatizar su estrategia, una misma imagen, logrando dos composiciones diferentes, al modo en que ocurría en la exploración del arte múltiple o seriado con el juego de repetición y diferencia tan influyentemente abierto por el pop, como ocurría en las serigrafías warholianas. El último eslabón de esta cadena comunicativa elaborada por Gil consiste en el de la impresión y la exhibición de las imágenes definitivas. Es cierto, su compañía. El carácter construido de las imágenes que conforman las obras definitivas de Gil, y que delata el propio procedimiento de su realización, se encamina de un modo muy particular a incidir en el probablemente más importante argumento de la fotografía de las últimas décadas: la quiebra de la naturalización de la imagen fotográfica, es decir, la ruptura de la identificación neutral entre la realidad y su representación en una ilusión especular. Manipulaciones que suponen, en ocasiones, cambios de valores tonales en una única imagen –en algunos casos, como ocurre en Marea baja, esta cesura coincide sensiblemente con la línea de horizonte–, o bien recreaciones digitales de algunos gestos o motivos que aparecen efectivamente en la fotografía de la que parte, o en la yuxtaposición de múltiples tomas, logrando, por ejemplo, un hipnótico mosaico de yedras en una de las obras más sugestivas del conjunto.

LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS.

Fernando Conde Gutiérrez del Álamo es sociólogo e investigador social. Fue director de CIMOP,
empresa de investigación social y de mercado (1985-2017), fundador y profesor del curso
de post grado de la Universidad Complutense de Madrid: Praxis de la Sociología del consumo.
Teoría y práctica de la investigación de mercados (1988-2009). Coordinador metodológico del
proyecto El Libro Blanco de la Salud Pública de la Comunidad de Madrid (2003-2004). Autor de
Análisis Sociológico del Sistema de discursos (CIS, 2009) así como de numerosas investigaciones
y publicaciones en sociología de consumo, de la salud, del urbanismo y sobre metodología.

la acuarela de Lourdes Muñoz Pérez

Un paso sosegado. Introducción a la acuarela de LourdesMuñoz Pérez

Julio César Abad Vidal


Lourdes Muñoz Pérez (Madrid, 1963) ha emprendido durante los últimos años una inquieta pesquisa en la técnica de la acuarela, para lo que se ha formado intensivamente en diversos centros de su ciudad

natal, y participado en numerosos talleres de acuarela al aire libre, tanto en distintas localidades de nuestro país como en encuentros internacionales.

La acuarela es una técnica compleja, en ocasiones indómita. Resulta muy difícil corregir una intervención cuyo autor considera desafortunada. Se parece mucho a la vida, que adquiere quiebres, giros inesperados, pese a nuestra ilusión de control o de dominio. Por ese carácter, y por la particular presencia del color en detrimento de la línea, la acuarela constituye una técnica muy adecuada para la representación de ensoñaciones. El carácter fluido de sus colores puede, en efecto, ser tratado con la vaporosidad de los recuerdos. Acaso por ello, las acuarelas de Lourdes Muñoz Pérez se constituyen en una suerte de bálsamo visual en un estadio cultural como el nuestro, en el que nos hallamos sumidos a la incesante recepción de imágenes de un fuerte impacto.

1 Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid. Es Doctor en Filosofía –Área de Estética y Teoría de las Artes–, Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM.

2 Ingresó en la Academia Alfiz en 1992, donde cursó estudios hasta 2000, año en el que comenzó a participar en diversos talleres en el Círculo de Bellas Artes. En 2010, ingresa en la Asociación de Acuarelistas de España (AEDA).

3 Ceuta, Granada, La Alberca (Salamanca) o Palma de Mallorca, entre los primeros. Sus comparecencias internacionales se han desarrollado en La Toscana, Turku y Xira, en Italia, Finlandia y Portugal, respectivamente.

Instituto Europeo de Políticas Públicas